jueves, 25 de junio de 2009

Presencia-Ausencia

Durante la vida cotidiana el cuerpo se borra, desaparece del campo de la conciencia, diluido en el cuasi-automatismo de los rituales diarios. Quedando de esta manera las manifestaciones corporales relegadas bajo la represión y el aislamiento. El espejo se vuelve dócil, solo tu forma de verte te refleja. Sólo vos te ves. Dónde estás. Dónde estamos.
(haciendo la monografía del vampiro pude darme cuenta de que la idea fue muy buena)
Al TEAM de TEM.

lunes, 1 de junio de 2009

Sin lesionarse

Como si apenas estuvieran reposando, a la espera de la mano del experto prestas a mostrar sus cualidades…Tienen nombre y apellido y cuentan su año de nacimiento. Algunas muestran sus coriáceas vestiduras, otras están desnudas. En el correr del tiempo la vida reflejada para que nuestros ojos comprueben la existencia de. Detrás de un cristal, están expuestas a la mirada cariñosa, o descarnada y crítica del sabelotodo. El corazón de un hombre sensible amante de su arte y vocación las expone en nostálgica evocación a tu mirada. Eterna búsqueda del conocimiento sin medida del tacto, sin nocíon del sentido, sin entendimiento de la invención.

jueves, 7 de mayo de 2009

De las casualidades, causas ignoradas de efectos desconocidos.

“Entre canción y canción, esa mujer cuenta buenas historias, y las cuenta vichando papelitos, como quien lee la suerte de soslayo. Esa mujer de Oslo, viste una falda inmensa, toda llena
de bolsillos. De los bolsillos va sacando papelitos, uno por uno, y en cada papelito hay una buena historia para contar, una historia de fundación y fundamento y en cada historia hay gente que quiere volver a vivir por arte de brujería. Y así ella va resucitando a los olvidados y a los muertos: y de las profundidades de esa falda van brotando los andares y los amares del bicho humano, que viviendo, que diciendo va.”
“El libro de los abrazos”, Eduardo Galeano

¿Y por qué no darle lugar a al destino? Suelen decir que es una forma que tenemos de invocar las casualidades, de transformarlas en vigentes. Más abajo del destino está esta idea banal de lo casual, no de lo causal. Lo casual. Es quizás que lo aleatorio tiene más lugar en las situaciones comunes.
A veces me lo cuestiono, pero soy de la idea de que las cosas si pasan, pasan por algo.
Y ahí se encuentra uno en esa ambición casi constante de cazar casualidades o dejarse llevar por ese famoso destino del que se habla. En esos lugares en que nos ponemos o encasillamos casi como para identificarnos con “algo de lo que se dice”.
En esa encrucijada de pensamientos es en donde se encuentran, creo, las historias. Las que contamos, las que nos cuentan y también las que se cuentan solas. No se si notaste esto, por eso te lo escribo, una suerte de casualidad destinada a ser casual ya que en esa casualidad es en donde estaba la verdadera historia. La que te animaste a contar. La que estás contando mientras la vivís. Mientras la narrás.

domingo, 5 de octubre de 2008

Cronometro revuelto

Entre tantos trazos de pintura acumulada y esas cosas que la gente hace porque le gusta, entre tantas imágenes y paletas gastadas de haber sido usadas por pinceles llenos de arte creativa. Entre tantas fotos, historias, películas, esculturas, donde cada uno es dueño de al menos una parte solo cuando se acerca a mirar. Entre todas esas cosas donde los ojos acumulan euforia, y las miradas se vuelven agitadas y removidas. Entre ese mundo donde uno cree encontrarse pero que al mismo tiempo se desencuentra. Vértigo.

martes, 16 de septiembre de 2008

Agua en lluvia


Se acercaba la época de las lluvias y algunos campos todavía no habían sido limpiados para la siembra. Por eso, Malafi, el líder de la tribu, ordenó sin pensar en las consecuencias, quemar los arbustos para adelantarse a las lluvias. Se levantó un fuerte viento que extendió las llamas por la maleza, produjo un terrible incendio y ahuyentó a todos los animales del bosque. Se desató el desastre, ya que las tierras y los animales eran el resultado de eternas y duras jornadas de trabajo por parte de los hombres quienes enfundaron su malestar en sus corazones y unieron fuerzas para realizar la protesta.
Ante esta inesperada situación, todos los habitantes de la tribu se revelaron contra la orden del cabecilla y con la responsabilidad sobre sus hombros, decidieron realizar un ritual para lograr nuevamente la fertilidad de las tierras y conservar nuevamente a los animales.
Malafi, sentía que su imperio se desmoronaba, y que su autoridad se veía afectada, pero en vez de unirse al grupo e inaugurar nuevas fuerzas para vencer la situación de caos que a todos los unía, en desacuerdo, desató un contraataque al ritual promovido por sus hombres.
Comenzó un largo rito entre ambos bandos que desencadenó una larga caminata junto con una gran lucha de poderes espirituales que se desparramaron sobre las tierras de la tribu africana. La energía y las malas vibras se expandieron sobre la totalidad de las haciendas y el terreno quedó absolutamente infértil y privado de todo tipo de voluntad.
Devastados, ambos bandos comenzaron un período de tregua que significó la toma de conciencia y la sensación de pérdida invadió sus almas.
Antú, una mujer de la casta, se insertó en la tregua y recordó a los habitantes que la tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad y que de esta forma ya no hay deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.
Al finalizar sus palabras de aliento, se retiró sin mas decir, los hombres se tomaron de las manos y la tierra dio a luz.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Un misterio de amor, una forma de ser feliz...

El: -¿Ya has visualizado tu cabaña?
Ella: -(Sin abrir los ojos) No, veo viñedos.
El: -¿En qué estás pensando?
Ella: -Estoy pensando en ti.
El: -He pensado que tal vez no deberías estar volando a ninguna parte, he pensado que quiero
que tu...
Ella: -¿Que yo...?
El: -Que te quiero. Es todo.

martes, 26 de agosto de 2008

Relato claramente trascendental

Me contó mi tía que una amiga suya le contó que:
Pongamos, Lucía. Lucía había adquirido como mascota una serpiente. La tenía en su casa paseando libremente como gato o perro cualunque, animal que cualquiera adquiere en la veterinaria “amiga”. Le daba hamsters para saciar sus ansias hambrientas y ella felizmente rondaba el departamento con ambiciones exploratorias. Hasta que un día, Lucía, comenzó a sentir que su compañera de cuarto tenía reacciones paranormales, fuera de lo esperado o de lo admisible. Dejó de comer y de pasearse por el ambiente y se encontraba a un costado, contra la pared estirada absolutamente sin moverse ni para parpadear. Su dueña comenzó a inquietarse y decidió consultar al veterinario. Y acá viene la parte que importa. El señor con aires de grandeza y una compasión quizás simulada le dice: “Señora, menos mal que trajo al “cernícalo animalito” a tiempo… la serpiente, la estaba midiendo”. LA ESTABA MIDIENDO. Para el que no entiende, creo que no entran aquí explicaciones, pero aclaro, el dinosaurio estaba planeando un plan estratégico para comerse a su dueña.
Y claro, bien merecido se lo teñía, quién es capaz de encerrar a un animal de esa índole en un departamento diseñado para personas cercadas en la inmensidad de la city porteña.